|

  • Mensaje del 17 de julio de 1986

    Queridos hijos, hoy os invito a que meditéis por qué estoy desde hace tanto tiempo con vosotros. Yo soy la Mediadora entre vosotros y mi Hijo Dios. Por eso, queridos hijos, os invito a que viváis siempre con amor todo lo que Dios os pida. Queridos hijos, vivid con la mayor humildad los mensajes que os estoy dando. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 10 de julio de 1986

    Queridos hijos, hoy os invito a la santidad. No podéis vivir sin santidad. Por eso, con el amor, venced todo pecado, y superaréis, con amor, todas las dificultades que se os presenten. Queridos hijos, os ruego que viváis el amor en vuestros corazones. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 3 de julio de 1986

    Queridos hijos, hoy os invito a todos a la oración. Queridos hijos, sin oración no podéis sentir a Dios ni a mí, ni las gracias que os estoy dando. Por eso, os invito a que comencéis y terminéis el día con la oración. Queridos hijos, deseo guiaros día a día cada vez más a la oración, pero vosotros no podéis crecer porque no lo deseáis. Os invito hijitos, a poner siempre en primer lugar la oración. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 26 de junio de 1986

    Queridos hijos, el Señor me ha permitido construir junto a Él este oasis de paz. Deseo invitaros a conservarlo siempre puro. Hay quienes con el desinterés destruyen la paz y la oración. Os invito a que deis testimonio y colaboréis con vuestras vidas a conservar la paz. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 19 de junio de 1986

    Queridos hijos, en estos días el Señor me ha permitido concederos aún más gracias. Por eso, queridos hijos, deseo invitaros nuevamente a que oréis. Orad sin cesar y así os daré el gozo que el Señor me da a mí. Con estas gracias, hijos míos, deseo que vuestros sufrimientos se transformen en alegría. Soy vuestra Madre y deseo ayudaros. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 12 de junio de 1986

    Queridos hijos, hoy os invito a comenzar a rezar el Rosario con fe viva. De este modo podré ayudaros. Vosotros, queridos hijos, deseáis recibir las gracias pero no oráis. No puedo ayudaros porque no os decidís a actuar. Queridos hijos, os invito a rezar el Rosario para que el Rosario sea un compromiso que cumpláis con alegría. Así comprenderéis por qué estoy desde hace tanto tiempo con vosotros. Deseo enseñaros a orar. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje 5 de junio de 1986

    Queridos hijos, hoy os invito a que os decidáis a vivir los mensajes que os estoy dando. Deseo que seáis activos en vivir y comunicar los mensajes. De modo especial, queridos hijos, deseo que todos vosotros seáis un reflejo de Jesús que ilumine a este mundo infiel que camina en tinieblas. Deseo que todos seáis luz para los otros y que deis testimonio de la luz. Queridos hijos, vosotros no habéis sido llamados a las tinieblas sino a la luz. Por lo tanto, vivid la luz en vuestras vidas. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 29 de mayo de 1986

    Queridos hijos, hoy os invito a que viváis en vuestras vidas el amor a Dios y al prójimo. Vosotros, queridos hijos, no podéis hacer nada sin amor. Por eso, hijos míos, os invito a que viváis el amor mutuo. Sólo así podréis amarme y aceptarme y amar y aceptar a todos los que vayan a vuestras parroquias. Todos recibirán mi amor a través de vosotros. Por eso, queridos hijos, os ruego que comencéis hoy mismo a amar con el fervor con que Yo os amo. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 22 de mayo de 1986

    Queridos hijos, hoy deseo daros mi amor. Vosotros no sabéis, queridos hijos, cuán grande es mi amor, y no sabéis acogerlo. De diversas maneras os lo quiero manifestar, pero vosotros, queridos hijos, no lo reconocéis. Vosotros no comprendéis mis palabras con el corazón y, por eso, tampoco entendéis mi amor. Queridos hijos, aceptadme en vuestras vidas y así podréis aceptar todo lo que os digo y todo aquello a lo que os invito. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 15 de mayo de 1986

    Queridos hijos, hoy os invito a que me entreguéis vuestros corazones para que yo pueda cambiarlos y hacerlos semejantes al mío. Vosotros, queridos hijos, os preguntáis por qué no podéis hacer lo que os pido. No podéis porque no me habéis entregado vuestros corazones para que yo los cambie. Vosotros habláis pero no lo hacéis. Os invito a que hagáis todo lo que os digo, de esa manera yo estaré con vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada.

Icono donaciones

Donaciones

Ayúdanos a que el mayor número de personas pueda vivir la experiencia del Amor de Dios por medio de los mensajes de María.