Queridos hijos, os invito a ayudar a todos con vuestra paz para que viéndola comiencen a buscarla. Vosotros, queridos hijos, vivís en la paz y no podéis comprender lo que significa no tenerla. Por eso, os invito a ayudar, con vuestra oración y con vuestras vidas, a destruir cualquier mal que haya en la gente y a descubrir el engaño del que se sirve Satanás. Orad para que la verdad prevalezca en todos los corazones. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 25 de septiembre de 1986
Queridos hijos, os invito a ayudar a todos con vuestra paz para que viéndola comiencen a buscarla. Vosotros, queridos hijos, vivís en la paz y no podéis comprender lo que significa no tenerla. Por eso, os invito a ayudar, con vuestra oración y con vuestras vidas, a destruir cualquier mal que haya en la gente y a descubrir el engaño del que se sirve Satanás. Orad para que la verdad prevalezca en todos los corazones. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 18 de septiembre de 1986
Queridos hijos, hoy también os agradezco todo lo que en estos días habéis hecho por mí. Y en particular, hijos míos, os doy las gracias en nombre de Jesús por los sacrificios ofrecidos la pasada semana. Queridos hijos, olvidáis que yo espero de vosotros sacrificios para ayudaros y para alejar a Satanás de vosotros. Por eso, nuevamente os invito a que ofrezcáis vuestros sacrificios con especial amor por Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 11 de septiembre de 1986
Queridos hijos, en estos días en que con mucha alegría estáis festejando la Fiesta de la Cruz, yo deseo que también para vosotros vuestra cruz se transforme en alegría. De modo especial orad, queridos hijos, para poder aceptar las enfermedades y los sufrimientos con amor, tal como Jesús los aceptó. Solo así podré daros con alegría las gracias y sanaciones que Jesús me concede. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 4 de septiembre de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a la oración y al ayuno. Sabed, hijos míos, que con vuestra ayuda puedo hacerlo todo y obligar a Satanás a que no siga instigando a nadie al mal y a que se aleje de este lugar. Satanás está al acecho, queridos hijos, de cada uno de vosotros. Quiere sobre todo perturbaros a todos en las cosas cotidianas. Por eso os invito, queridos hijos, a hacer que cada uno de vuestros días sea solo de oración y de total abandono en Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 28 de agosto de 1986
Queridos hijos, os invito a ser modelo para los demás en todo, especialmente en la oración y el testimonio. Queridos hijos, yo no puedo ayudar al mundo sin vosotros. Deseo que colaboréis conmigo en todo, aún en las cosas más pequeñas. Por eso, queridos hijos, orad de tal manera que vuestra oración sea una oración del corazón, y abandonaos totalmente a mí. Así podré enseñaros y guiaros en el camino que ha comenzado con vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 21 de agosto de 1986
Queridos hijos, os agradezco el amor que me demostráis. Vosotros sabéis, hijos míos, que os amo inmensamente y que cada día oro al Señor para que Él os ayude a comprender el amor que os estoy demostrando. Por lo tanto, queridos hijos, ¡orad, orad, orad! Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 14 de agosto de 1986
Queridos hijos, os invito a que la oración sea para vosotros un encuentro gozoso con el Señor. No puedo guiaros hasta que vosotros mismos no sintáis gozo en la oración. Deseo conduciros día tras día cada vez más a la oración pero no deseo forzaros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 7 de agosto de 1986
Queridos hijos, vosotros sabéis que os he prometido un oasis de paz pero no sabéis que junto al oasis está el desierto, donde Satanás acecha a cada uno de vosotros buscando tentaros. Queridos hijos, solamente con la oración podréis vencer toda influencia satánica en el lugar donde vivís. Estoy con vosotros pero no puedo privaros de vuestra libre voluntad. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 31 de julio de 1986
Queridos hijos, el odio engendra discordia y no ve nada ni a nadie. Os invito a que llevéis siempre la paz y la concordia dondequiera que estéis. Actuad siempre con amor. Que el amor sea siempre vuestro único medio de defensa. Con el amor convertid en bien todo lo que Satanás quiere destruir y tomar para sí. Solamente así seréis completamente míos y yo podré ayudaros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 24 de julio de 1986
Queridos hijos, estoy llena de alegría por todos los que os encontráis en el camino de la santidad, y os ruego que ayudéis con vuestros testimonios a todos los que no saben vivir en santidad. Por eso, queridos hijos, que vuestras familias sean el lugar donde nazca la santidad. Ayudad a que todos vivan la santidad, especialmente en vuestras familias. Gracias por haber respondido a mi llamada.

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