Queridos hijos, hoy también os invito a consagrarme vuestras vidas con amor para que yo pueda guiaros en el amor. Os amo, con un amor especial, y deseo conduciros a todos al Cielo con Dios. Deseo que vosotros comprendáis que esta vida, en comparación con la del Cielo, dura poco. Por eso, queridos hijos, decidíos hoy nuevamente por Dios. Solo así podré mostraros cuánto os amo y cuánto deseo que todos vosotros seáis salvados y estéis conmigo en el Cielo. Gracias por haber respondido a mi llamada.
Archivo de mensajes
-
Mensaje del 27 de noviembre
Queridos hijos, hoy también os invito a consagrarme vuestras vidas con amor para que yo pueda guiaros en el amor. Os amo, con un amor especial, y deseo conduciros a todos al Cielo con Dios. Deseo que vosotros comprendáis que esta vida, en comparación con la del Cielo, dura poco. Por eso, queridos hijos, decidíos hoy nuevamente por Dios. Solo así podré mostraros cuánto os amo y cuánto deseo que todos vosotros seáis salvados y estéis conmigo en el Cielo. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 20 de noviembre
Queridos hijos, hoy también os invito a vivir y a seguir con particular amor todos los mensajes que os doy. Queridos hijos, Dios no quiere que seáis tibios e indecisos, sino que os abandonéis totalmente a Él. Vosotros sabéis que os amo y que ardo de amor por vosotros. Por lo tanto, queridos hijos, decidíos también a vivir el amor, y día a día conoceréis el amor de Dios. Queridos hijos, decidíos por el amor para que el amor reine en todos vosotros, pero no el amor humano sino el amor divino. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 13 de noviembre de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a que oréis con todo el corazón y a que día a día cambiéis vuestras vidas. Especialmente os invito, queridos hijos, a que por medio de vuestras oraciones y sacrificios comencéis a vivir como santos. Deseo que cada uno de vosotros, que ha estado en esta fuente de las gracias, llegue al Paraíso con el don especial de la santidad que os ha sido concedido. Por eso, hijos míos, orad y cambiad día a día vuestras vidas para que lleguéis a ser santos. Yo estaré siempre cerca de vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 6 de noviembre de 1986
Queridos hijos, hoy deseo invitaros a orar todos los días por las almas del Purgatorio. Toda alma necesita la oración y la gracia para llegar a Dios y al amor de Dios. A través de esto, queridos hijos, vosotros obtendréis nuevos intercesores que os ayudarán en la vida a comprender que las cosas de la tierra no son importantes, sino que solo el Cielo es la meta a la que debéis tender. Por eso, queridos hijos, orad sin cesar para que podáis ayudaros a vosotros mismos y también ayudar a los otros, a quienes estas oraciones les proporcionarán alegría. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 30 de octubre de 1986
Queridos hijos, hoy deseo invitaros a que toméis en serio y viváis los mensajes que os doy. Queridos hijos, es por vosotros que me he quedado aquí tanto tiempo, para ayudaros a poner en práctica todos los mensajes que os he dado. Por eso, hijos míos, vivid por amor a mí todos los mensajes que os estoy dando. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 23 de octubre de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a la oración. De un modo especial, hijos míos, os invito a que oréis por la paz. Queridos hijos, sin vuestras oraciones yo no puedo ayudaros a llevar a cabo el mensaje que el Señor me ha dado para vosotros. Por lo tanto, hijos, orad para que en la oración lleguéis a conocer la paz que Dios os da. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 16 de octubre de 1986
Queridos hijos, hoy también deseo mostraros cuánto os amo. Pero me duele no poder ayudaros a cada uno a comprender mi amor. Por lo tanto, queridos hijos, os invito a la oración y al abandono total a Dios, porque Satanás quiere alejaros de Dios por medio de las cosas de todos los días y tomar el primer lugar en vuestras vidas. Por eso, queridos hijos, orad continuamente. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 9 de octubre de 1986
Queridos hijos, vosotros sabéis que quiero conduciros por el camino de la santidad, pero no deseo obligaros a ser santos por la fuerza. Deseo que cada uno de vosotros se ayude a sí mismo y me ayude a mí mediante pequeños sacrificios personales, de manera que pueda guiaros a estar cada día más cerca de la santidad. Por eso, queridos hijos, no quiero obligaros a que viváis mis mensajes, pero este largo tiempo que estoy con vosotros es señal de que os amo inmensamente y deseo que cada uno sea santo. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 2 de Octubre de 1986
Queridos hijos, hoy también los invito a que oren. Queridos hijos, ustedes no podrán comprender cuán grande es el valor de la oración hasta que no se digan a sí mismos: «¡Ahora es tiempo de oración! ¡En este momento no hay nada más importante para mí! ¡En este momento no hay nadie más importante para mí sino Dios!». Queridos hijos, conságrense a la oración con amor particular y así Dios podrá darles Sus gracias. Gracias por haber respondido a mi llamado.
-
Mensaje del 2 de octubre de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a que oréis. Queridos hijos, vosotros no podréis comprender cuán grande es el valor de la oración hasta que no os digáis a vosotros mismos: «¡Ahora es tiempo de oración! ¡En este momento no hay nada más importante para mí! ¡En este momento no hay nadie más importante para mí sino Dios». Queridos hijos, consagraos a la oración con amor particular y así Dios podrá daros sus gracias. Gracias por haber respondido a mi llamada.

Archivo
Mensajes por vidente
Donaciones
Ayúdanos a que el mayor número de personas pueda vivir la experiencia del Amor de Dios por medio de los mensajes de María.






