Queridos hijos, hoy os doy las gracias y deseo invitaros a todos a la paz de Dios. Deseo que cada uno experimente en su propio corazón esa paz que Dios da. Hoy quiero bendeciros a todos; os bendigo con la bendición del Señor. Y os suplico, hijos queridos, que sigáis y viváis mi camino. Os amo, hijos queridos, y por eso quizás tantas veces os invito y os doy gracias por todo lo que estáis haciendo por mis intenciones. Os ruego, ayudadme para que pueda ofreceros al Señor y para que os salve y os guíe por el camino de salvación. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje de junio de 1987
Queridos hijos, hoy os doy las gracias y deseo invitaros a todos a la paz de Dios. Deseo que cada uno experimente en su propio corazón esa paz que Dios da. Hoy quiero bendeciros a todos; os bendigo con la bendición del Señor. Y os suplico, hijos queridos, que sigáis y viváis mi camino. Os amo, hijos queridos, y por eso quizás tantas veces os invito y os doy gracias por todo lo que estáis haciendo por mis intenciones. Os ruego, ayudadme para que pueda ofreceros al Señor y para que os salve y os guíe por el camino de salvación. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 25 de mayo de 1987
Queridos hijos, os invito a cada uno a comenzar a vivir en el amor de Dios. Queridos hijos, estáis predispuestos a pecar y poneros en manos de Satanás sin reflexionar. Os invito a cada uno a decidiros conscientemente por Dios y contra Satanás. Soy vuestra Madre y por eso deseo conduciros a todos a la santidad completa. Quiero que cada uno sea feliz aquí en la tierra y que esté conmigo en el Cielo. Queridos hijos, este es el propósito de mi venida aquí y mi deseo. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 25 de abril de 1987
Queridos hijos, hoy también os invito a todos a la oración. Sabed, hijos queridos, que Dios os concede gracias especiales en la oración, por eso, buscad y orad para poder llegar a comprender todo lo que os ofrezco aquí. Os invito, queridos hijos, a orar con el corazón. Vosotros sabéis que sin la oración no podéis comprender todo aquello que Dios planea para cada uno de vosotros; por eso, orad. Deseo que a través de cada uno de vosotros se lleve a cabo el plan de Dios, que crezca todo lo que Dios ha puesto en vuestros corazones. Por lo tanto, orad para que la bendición de Dios os proteja a cada uno de todo el mal que os amenaza. Os bendigo, hijos queridos. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 25 de marzo de 1987
Queridos hijos, hoy os agradezco su presencia en este lugar donde os estoy dando gracias especiales. Os invito a que cada uno comience a vivir la nueva vida que Dios desea de vosotros y a empezar a hacer buenas obras de amor y misericordia. No deseo, hijos queridos, que viváis los mensajes y al mismo tiempo sigáis pecando, porque eso no es de mi agrado. Por lo tanto, queridos hijos, deseo que cada uno comience una nueva vida y que no destruyáis todo lo que Dios obra en vosotros y todo lo que os está dando. Os doy mi bendición especial y permanezco junto a vosotros en el camino de la conversión. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 25 de Febrero de 1987
Queridos hijos, hoy deseo cubriros con mi manto y conduciros a todos hacia el camino de conversión. Queridos hijos, os ruego que entreguéis al Señor todo vuestro pasado, todo el mal que se ha acumulado en vuestros corazones. Deseo que cada uno de vosotros sea feliz, pero con el pecado nadie puede serlo. Por lo tanto, hijos queridos, orad y en la oración conoceréis el nuevo camino del gozo. La alegría se manifestará en vuestros corazones y así podréis ser testigos alegres de lo que mi Hijo y Yo deseamos de cada uno de vosotros. Os bendigo. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 25 de enero
Queridos hijos, quiero invitaros a todos a que desde hoy viváis una nueva vida. Queridos hijos, deseo que comprendáis que Dios os ha elegido a cada uno de vosotros como instrumento para Su plan de salvación de la humanidad. Vosotros no podéis entender cuán importante es vuestro puesto en este plan de Dios, por eso, hijos queridos, rezad para que en la oración podáis comprender el plan de Dios para vosotros. Estoy con vosotros para que podáis realizarlo plenamente. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 25 de diciembre
Queridos hijos, hoy también doy gracias al Señor por todo lo que está haciendo y, de modo especial, por la gracia de poder estar también hoy con vosotros. Queridos hijos, estos son días en los que el Padre ofrece gracias particulares a todos aquellos que le abren el corazón. Os bendigo y deseo que también vosotros, hijos, conozcáis las gracias de Dios y pongáis todo a disposición de Dios para que Él sea glorificado a través de vosotros. Mi corazón sigue atentamente cada uno de vuestros pasos. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 18 de diciembre
Queridos hijos, hoy deseo invitaros nuevamente a la oración. Cuando vosotros oráis sois mucho más bellos, sois como las flores que después de la nieve muestran toda su belleza y cuyos colores se vuelven indescriptibles. Así también vosotros, queridos hijos, después de la oración, mostráis a Dios esa belleza para ser amados por Él. Por eso, hijos, orad y abrid vuestros corazones al Señor para que Él haga de vosotros una flor bella y armoniosa en el Paraíso. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 11 de diciembre
Queridos hijos, os invito a orar de manera especial en este tiempo para estar en condiciones de experimentar el gozo del encuentro con Jesús recién nacido. Queridos hijos, deseo que viváis estos días con gozo, como yo los vivo. Quiero guiaros con alegría y mostraros el gozo al que deseo conduciros a cada uno de vosotros. Por eso, hijos, orad y abandonaos totalmente en mí. Gracias por haber respondido a mi llamada.
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Mensaje del 4 de diciembre
Queridos hijos, hoy también os invito a preparar vuestros corazones para estos días en que el Señor desea purificaros particularmente de todos los pecados de vuestro pasado. Vosotros, hijos, no podéis hacerlo solos; por eso estoy aquí, para ayudaros. Orad, queridos hijos, solo así podréis conocer todo el mal que hay en vosotros y ofrecerlo al Señor a fin de que Él pueda purificar totalmente vuestros corazones. Por eso, queridos hijos, orad sin cesar y preparad vuestros corazones. Por eso, queridos hijos, orad sin cesar y preparad vuestros corazones con la penitencia y el ayuno. Gracias por haber respondido a mi llamada.

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