|

Virgen de Medjugorje

Mensajes

Último mensaje de la Virgen de Medjugorje

«Queridos hijos, Dios desea haceros santos, y por eso os invita a través de mí al abandono total. ¡Que la Santa Misa sea para vosotros la vida! Daos cuenta que la Iglesia es la Casa de Dios, el lugar donde os reúno y deseo mostraros el camino que conduce a Dios. ¡Venid y orad! No estéis mirando a los otros y criticándolos. Que vuestras vidas sean, en cambio, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas porque Dios -que se hizo hombre- vive en ellas día y noche. Por lo tanto, hijos míos, creed y orad para que el Padre os acreciente la fe, y luego pedid lo que necesitéis. Estoy con vosotros y me regocijo por vuestras conversiones. Os protejo con mi manto materno. Gracias por haber respondido a mi llamada»

  • Mensaje del 25 de abril de 1988

    «Queridos hijos, Dios desea haceros santos, y por eso os invita a través de mí al abandono total. ¡Que la Santa Misa sea para vosotros la vida! Daos cuenta que la Iglesia es la Casa de Dios, el lugar donde os reúno y deseo mostraros el camino que conduce a Dios. ¡Venid y orad! No estéis mirando a los otros y criticándolos. Que vuestras vidas sean, en cambio, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas porque Dios -que se hizo hombre- vive en ellas día y noche. Por lo tanto, hijos míos, creed y orad para que el Padre os acreciente la fe, y luego pedid lo que necesitéis. Estoy con vosotros y me regocijo por vuestras conversiones. Os protejo con mi manto materno. Gracias por haber respondido a mi llamada»

  • Mensaje del 25 de marzo de 1988

    «Queridos hijos, hoy también os invito al total abandono a Dios. Vosotros, hijos queridos, no sois conscientes del gran amor con que Dios os ama; es por ese amor por lo que Él me permite estar con vosotros, para instruiros y ayudaros a encontrar el camino de la paz. Pero si no oráis no encontraréis ese camino. Por eso, hijos queridos, dejadlo todo y dedicad vuestro tiempo a Dios, y Dios os recompensará y os bendecirá. Hijos míos, no olvidéis que vuestras vidas pasan como una florecilla de primavera, que hoy es maravillosa y mañana no se encuentran rastros de ella. Por eso, orad de tal modo que la oración y el abandono a Dios se vuelvan una señal en el camino. Así, vuestros testimonios no tendrán solamente valor ahora para vosotros sino para toda la eternidad. Gracias por haber respondido a mi llamada»

  • Mensaje del 25 de febrero de 1988

    «Queridos hijos, hoy también deseo invitaros a la oración y al abandono total de Dios. Sabed que os amo y que es por amor por lo que he venido aquí para mostraros el camino de la paz y de la salvación de vuestras almas. Deseo que me obedezcáis y que no permitáis que Satanás os seduzca. Queridos hijos, Satanás es fuerte y por pido vuestras oraciones y que me las ofrezcáis por aquellos que están bajo su influencia, para que se salven. Dad testimonio con vuestras vidas y ofreced vuestras vidas por la salvación del mundo. Estoy con vosotros y os doy las gracias. En el Cielo recibiréis del Padre la recompensa que Él os ha prometido. Por eso, hijos míos, no os preocupéis. Si vosotros oráis, Satanás no podrá hacer nada contra vosotros porque vosotros sois hijos de Dios, y Él tiene Su Mirada puesta en vosotros. ¡Orad! Que el rosario esté siempre en vuestras manos como signo para Satanás de que vosotros me pertenecéis. Gracias por haber respondido a mi llamada»

  • Mensaje del 25 de enero de 1988

    «Queridos hijos, hoy también os invito a la conversión total, que es difícil para todos aquellos que no habéis elegido a Dios. Os invito, queridos hijos, a convertiros totalmente a Dios. Dios puede daros todo lo que pidáis; pero vosotros solo acudís a Dios cuando llegan las enfermedades, los problemas, las dificultades, y pensáis que Dios está lejos de vosotros y que no os escucha y no atiende vuestras oraciones. No, queridos hijos, ¡eso no es cierto! Si estáis lejos de Dios no podéis recibir gracias porque no las pedís con fe firme. Oro por vosotros todos los días y deseo acercaros siempre más a Dios, pero no puedo hacerlo si vosotros no lo deseáis. Por eso, queridos hijos, poned vuestras vidas en manos de Dios. Os bendigo. Gracias por haber respondido a mi llamada»

  • Mensaje del 25 de diciembre de 1987

    Queridos hijos, alegraos conmigo, mi corazón se regocija por Jesús a Quien quiero regalaros en este día. Quiero, queridos hijos, que cada uno le abra su corazón a Jesús y yo os lo daré a vosotros con amor. Deseo, queridos hijos, que Jesús os transforme, os instruya y os proteja. Hoy oro por cada uno de vosotros de manera especial y os presento al Señor para que Él se os revele. Os invito a la oración sincera del corazón a fin de que vuestra oración sea un encuentro con el Señor. Poned al Señor en el primer lugar en el trabajo y en la vida de todos los días. Hoy os invito a obedecerme firmemente y a hacer todo cuanto os digo. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 25 de noviembre de 1987

    Queridos hijos, también hoy os invito a que cada uno se decida nuevamente a abandonarse completamente a mí. Solo así podré también presentaros a cada uno de vosotros a Dios. Queridos hijos, sabéis que os amo inmensamente y que os quiero a cada uno de vosotros para mí. Pero Dios os ha dado a todos la libertad, que yo respeto con todo amor y a la que me someto con humildad. Deseo, hijos queridos, que ayudéis para que se lleve a cabo todo lo que Dios ha planeado para esta parroquia. Si no oráis no seréis capaces de descubrir mi amor ni los planes que Dios tiene para esta parroquia y para cada uno de vosotros. Orad para que Satanás no os atraiga con su orgullo y su falso poder. Estoy con vosotros y deseo que creáis realmente que os amo. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 25 de octubre de 1987

    Queridos hijos, hoy deseo invitaros a que cada uno de vosotros se decida por el Paraíso. El camino es difícil para todos aquellos que no se han decidido por Dios. Queridos hijos, decidíos y creed que Dios se ofrece a vosotros en toda su plenitud. Vosotros estáis invitados y es necesario que respondáis al Padre que os invita a través de mí. Orad, porque en la oración cada uno de vosotros puede alcanzar la plenitud del amor. Os bendigo y deseo ayudaros para que cada uno de vosotros esté bajo mi manto. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 25 de septiembre de 1987

    Queridos hijos, hoy también deseo invitaros a la oración. Que la oración sea para vosotros la vida. Queridos hijos, dedicad vuestro tiempo solo a Jesús, y Él os dará lo que buscáis. Él se os revelará en toda su plenitud. Queridos hijos, Satanás es fuerte y os acecha a cada uno de vosotros para poneros a prueba. ¡Orad! Así no podrá dañaros ni obstaculizaros en el camino de la santidad. Queridos hijos, creced día a día mediante la oración cada vez más hacia Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 25 de agosto de 1987

    Queridos hijos, hoy también os llamo a todos, a que os decidáis a vivir los mensajes. Dios me ha concedido también en este año, que la Iglesia me ha dedicado, el poder hablaros e invitaros a la santidad. Queridos hijos, pedid a Dios las gracias que Él os concede a través de mí. Estoy dispuesta a interceder ante Dios por todo aquello que buscáis, porque Dios me ha permitido obtener esas gracias para vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje de julio de 1987

    Queridos hijos, os ruego que a partir de hoy acojáis el camino de la santidad. Os amo y por eso deseo que seáis santos. No quiero que Satanás os obstaculice en este camino. Queridos hijos, orad y aceptad todo lo que Dios os presenta en este camino, que es doloroso pero a quien comience a recorrerlo, Dios le revelará toda la dulzura, de modo que responderá con gusto a cada llamada vuestra. No le deis importancia a las cosas pequeñas de aquí, aspirad a las del Cielo. Gracias por haber respondido a mi llamada.

Icono donaciones

Donaciones

Ayúdanos a que el mayor número de personas pueda vivir la experiencia del Amor de Dios por medio de los mensajes de María.