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  • Mensaje anual a Mirjana del 18 de Marzo de 1999

    Queridos hijos, deseo que me entreguéis vuestros corazones para conduciros por el camino que lleva a la luz y a la vida eterna. No quiero que vuestros corazones se extravíen en la oscuridad del presente. Os ayudaré. Estaré con vosotros en ese camino para que podáis descubrir el amor y la misericordia de Dios. Como Madre os ruego que me lo permitáis. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 25 de Febrero de 1999

    Queridos hijos, también hoy estoy con vosotros, de una manera especial, meditando y viviendo en mi corazón la Pasión de Jesús. Hijos míos, abrid vuestros corazones y dadme todo lo que tenéis dentro: las alegrías, las tristezas, cada dolor, hasta el más pequeño, para poder ofreceros a Jesús, para que El, con su infinito amor, queme y transforme vuestras tristezas en la alegría de su Resurrección. Por eso, hijos míos, os invito ahora, de manera especial, para que vuestros corazones se abran a la oración, de modo que a través de la oración, lleguéis a ser amigos de Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 25 de Enero de 1999

    Queridos hijos, os invito nuevamente a la oración. No tenéis excusa al decir que tenéis que trabajar más, porque la naturaleza aún duerme en un sueño profundo. Abríos a la oración. Renovad la oración en vuestras familias. Poned la Sagrada Escritura en un lugar visible en sus hogares, leedla, meditadla y aprended cómo Dios ama a su pueblo. Su amor se manifiesta también en este tiempo, al enviarme a vosotros para llamaros al camino de la salvación. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje anual del 25 de diciembre de 1998 a Jakov

    La aparición comenzó a las 11:50 horas y duró 12 minutos. Jakov escribió:

    «La Virgen vino gozosa. Ella me saludó como siempre con el ‘Alabado sea Jesucristo’. Me habló de los secretos y luego me dio este mensaje: ‘Queridos hijos, hoy, en el día del nacimiento de mi Hijo, mi corazón está lleno de inconmensurable gozo, amor y paz. Como Madre vuestra deseo que cada uno de vosotros sienta en su corazón ese mismo gozo, paz y amor. Por eso, no tengáis miedo de abrir vuestro corazón y de abandonaros completamente a Jesús, porque solamente así Él podrá entrar en vuestros corazones y llenarlos de amor, de paz y de gozo. Os bendigo con mi bendición maternal’.

    Jakov rezó con su familia. Él se había preparado para la aparición con la Santa Confesión y la Santa Misa. Después de la aparición, lloró durante algunos momentos.

  • Mensaje del 25 de Diciembre de 1998

    Queridos hijos, en esta alegría navideña deseo bendeciros con mi bendición. De manera especial, hijos míos, os doy la bendición del Niño Jesús. Que Él os llene de su paz. Hijos míos, hoy no tenéis paz pero la anheláis. Por eso, en este día, con mi Hijo Jesús os invito: Orad, orad, orad, ya que sin oración no tenéis ni alegría, ni paz, ni futuro. Ansiad la paz y buscadla. Dios es la verdadera paz. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 25 de Noviembre de 1998

    Queridos hijos, hoy os invito a preparaos para la venida de Jesús. Preparad vuestros corazones de manera especial. Que la santa Confesión sea para vosotros el primer acto de conversión, y entonces, queridos hijos, decidíos por la santidad. Que vuestra conversión y decisión por la santidad empiece hoy, y no mañana. Hijos míos, os invito a todos al camino de la salvación y deseo mostraos el camino hacia el Paraíso. Por tanto, hijos míos, haceos míos y conmigo, decidíos por la santidad. Hijos míos, aceptad con seriedad la oración y orad, orad, orad. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 25 de Octubre de 1998

    Queridos hijos, hoy os invito a que os acerquéis a mi Corazón Inmaculado. Os invito a que renovéis en vuestras familias el fervor de los primeros días, en los que os invité al ayuno, a la oración y a la conversión. Hijos míos, aceptasteis mis mensajes con el corazón abierto, aunque no sabíais lo que era la oración. Hoy os invito a que os abráis totalmente a mí, a fin de que pueda transformaros y llevaros al corazón de mi Hijo Jesús, para que Él os llene con su amor. Así, hijos míos, encontrareis la paz verdadera, la paz que únicamente Dios os da. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 25 de Septiembre de 1998

    Queridos hijos, hoy os invito para que lleguéis a ser mis testigos viviendo la fe de vuestros padres. Hijos míos, buscáis señales y mensajes, pero no veis que Dios os invita, en cada salida matutina del sol, a que os convirtáis y regreséis al camino de la verdad y de la salvación. Habláis mucho, hijos míos, pero trabajáis poco en vuestra conversión. Por eso, convertíos y empezad a vivir mis mensajes, no con las palabras sino con la vida. Así, hijos míos, podréis tener fuerza para decidíos por una verdadera conversión del corazón. Gracias por haber respondido a mi llamada.

  • Mensaje del 12 de Septiembre a Jakov con motivo de su última aparición diaria

    El 12 de septiembre, Jakov tuvo su última aparición diaria. Durante su estancia en Estados Unidos, Jakov envió desde Miami el siguiente texto:

    «El viernes 11 de septiembre, durante la aparición diaria, la Virgen me dijo que me preparara de una manera especial con oración para la aparición del día siguiente porque me confiaría el décimo secreto. El sábado 12 de septiembre, la Virgen vino a las 11:15 horas. Al llegar me saludó como siempre con el ‘Alabado sea Jesucristo’. Cuando me dijo con una tierna sonrisa: ‘Querido hijo, soy tu Madre y te amo incondicionalmente. A partir de hoy ya no me apareceré diariamente a ti sino solo el día de Navidad, cumpleaños de mi Hijo. No estés triste porque, como Madre, siempre estaré contigo, como toda verdadera madre, y nunca te abandonaré. Y tú sigue adelante por el camino de mi Hijo, camino de la paz y del amor, y trata de perseverar en la misión que yo te he confiado. Sé un ejemplo del hombre que ha conocido a Dios y el amor de Dios. Que la gente siempre vea en ti un ejemplo de cómo actúa Dios en las personas y por medio de ellas. Te bendigo con mi bendición maternal y te doy gracias por haber respondido a mi llamada»

  • Mensaje del 25 de Agosto de 1998

    Queridos hijos, hoy os invito para que a través de la oración os acerquéis aún más a mí. Hijos míos, soy vuestra Madre, os amo y deseo que cada uno de vosotros os salve y esté conmigo en el Cielo. Por eso, hijos míos, orad, orad, oras hasta que vuestrqa vida llegue a ser oración. Gracias por haber respondido a mi llamada.

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