Queridos hijos, hoy también doy gracias al Señor por todo lo que está haciendo y, de modo especial, por la gracia de poder estar también hoy con vosotros. Queridos hijos, estos son días en los que el Padre ofrece gracias particulares a todos aquellos que le abren el corazón. Os bendigo y deseo que también vosotros, hijos, conozcáis las gracias de Dios y pongáis todo a disposición de Dios para que Él sea glorificado a través de vosotros. Mi corazón sigue atentamente cada uno de vuestros pasos. Gracias por haber respondido a mi llamada.
Archivo de mensajes
-
Mensaje del 25 de diciembre
Queridos hijos, hoy también doy gracias al Señor por todo lo que está haciendo y, de modo especial, por la gracia de poder estar también hoy con vosotros. Queridos hijos, estos son días en los que el Padre ofrece gracias particulares a todos aquellos que le abren el corazón. Os bendigo y deseo que también vosotros, hijos, conozcáis las gracias de Dios y pongáis todo a disposición de Dios para que Él sea glorificado a través de vosotros. Mi corazón sigue atentamente cada uno de vuestros pasos. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 18 de diciembre
Queridos hijos, hoy deseo invitaros nuevamente a la oración. Cuando vosotros oráis sois mucho más bellos, sois como las flores que después de la nieve muestran toda su belleza y cuyos colores se vuelven indescriptibles. Así también vosotros, queridos hijos, después de la oración, mostráis a Dios esa belleza para ser amados por Él. Por eso, hijos, orad y abrid vuestros corazones al Señor para que Él haga de vosotros una flor bella y armoniosa en el Paraíso. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 11 de diciembre
Queridos hijos, os invito a orar de manera especial en este tiempo para estar en condiciones de experimentar el gozo del encuentro con Jesús recién nacido. Queridos hijos, deseo que viváis estos días con gozo, como yo los vivo. Quiero guiaros con alegría y mostraros el gozo al que deseo conduciros a cada uno de vosotros. Por eso, hijos, orad y abandonaos totalmente en mí. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 4 de diciembre
Queridos hijos, hoy también os invito a preparar vuestros corazones para estos días en que el Señor desea purificaros particularmente de todos los pecados de vuestro pasado. Vosotros, hijos, no podéis hacerlo solos; por eso estoy aquí, para ayudaros. Orad, queridos hijos, solo así podréis conocer todo el mal que hay en vosotros y ofrecerlo al Señor a fin de que Él pueda purificar totalmente vuestros corazones. Por eso, queridos hijos, orad sin cesar y preparad vuestros corazones. Por eso, queridos hijos, orad sin cesar y preparad vuestros corazones con la penitencia y el ayuno. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 27 de noviembre
Queridos hijos, hoy también os invito a consagrarme vuestras vidas con amor para que yo pueda guiaros en el amor. Os amo, con un amor especial, y deseo conduciros a todos al Cielo con Dios. Deseo que vosotros comprendáis que esta vida, en comparación con la del Cielo, dura poco. Por eso, queridos hijos, decidíos hoy nuevamente por Dios. Solo así podré mostraros cuánto os amo y cuánto deseo que todos vosotros seáis salvados y estéis conmigo en el Cielo. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 20 de noviembre
Queridos hijos, hoy también os invito a vivir y a seguir con particular amor todos los mensajes que os doy. Queridos hijos, Dios no quiere que seáis tibios e indecisos, sino que os abandonéis totalmente a Él. Vosotros sabéis que os amo y que ardo de amor por vosotros. Por lo tanto, queridos hijos, decidíos también a vivir el amor, y día a día conoceréis el amor de Dios. Queridos hijos, decidíos por el amor para que el amor reine en todos vosotros, pero no el amor humano sino el amor divino. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 13 de noviembre de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a que oréis con todo el corazón y a que día a día cambiéis vuestras vidas. Especialmente os invito, queridos hijos, a que por medio de vuestras oraciones y sacrificios comencéis a vivir como santos. Deseo que cada uno de vosotros, que ha estado en esta fuente de las gracias, llegue al Paraíso con el don especial de la santidad que os ha sido concedido. Por eso, hijos míos, orad y cambiad día a día vuestras vidas para que lleguéis a ser santos. Yo estaré siempre cerca de vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 6 de noviembre de 1986
Queridos hijos, hoy deseo invitaros a orar todos los días por las almas del Purgatorio. Toda alma necesita la oración y la gracia para llegar a Dios y al amor de Dios. A través de esto, queridos hijos, vosotros obtendréis nuevos intercesores que os ayudarán en la vida a comprender que las cosas de la tierra no son importantes, sino que solo el Cielo es la meta a la que debéis tender. Por eso, queridos hijos, orad sin cesar para que podáis ayudaros a vosotros mismos y también ayudar a los otros, a quienes estas oraciones les proporcionarán alegría. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 30 de octubre de 1986
Queridos hijos, hoy deseo invitaros a que toméis en serio y viváis los mensajes que os doy. Queridos hijos, es por vosotros que me he quedado aquí tanto tiempo, para ayudaros a poner en práctica todos los mensajes que os he dado. Por eso, hijos míos, vivid por amor a mí todos los mensajes que os estoy dando. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 23 de octubre de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a la oración. De un modo especial, hijos míos, os invito a que oréis por la paz. Queridos hijos, sin vuestras oraciones yo no puedo ayudaros a llevar a cabo el mensaje que el Señor me ha dado para vosotros. Por lo tanto, hijos, orad para que en la oración lleguéis a conocer la paz que Dios os da. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 16 de octubre de 1986
Queridos hijos, hoy también deseo mostraros cuánto os amo. Pero me duele no poder ayudaros a cada uno a comprender mi amor. Por lo tanto, queridos hijos, os invito a la oración y al abandono total a Dios, porque Satanás quiere alejaros de Dios por medio de las cosas de todos los días y tomar el primer lugar en vuestras vidas. Por eso, queridos hijos, orad continuamente. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 9 de octubre de 1986
Queridos hijos, vosotros sabéis que quiero conduciros por el camino de la santidad, pero no deseo obligaros a ser santos por la fuerza. Deseo que cada uno de vosotros se ayude a sí mismo y me ayude a mí mediante pequeños sacrificios personales, de manera que pueda guiaros a estar cada día más cerca de la santidad. Por eso, queridos hijos, no quiero obligaros a que viváis mis mensajes, pero este largo tiempo que estoy con vosotros es señal de que os amo inmensamente y deseo que cada uno sea santo. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 2 de Octubre de 1986
Queridos hijos, hoy también los invito a que oren. Queridos hijos, ustedes no podrán comprender cuán grande es el valor de la oración hasta que no se digan a sí mismos: “¡Ahora es tiempo de oración! ¡En este momento no hay nada más importante para mí! ¡En este momento no hay nadie más importante para mí sino Dios!”. Queridos hijos, conságrense a la oración con amor particular y así Dios podrá darles Sus gracias. Gracias por haber respondido a mi llamado.
-
Mensaje del 2 de octubre de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a que oréis. Queridos hijos, vosotros no podréis comprender cuán grande es el valor de la oración hasta que no os digáis a vosotros mismos: “¡Ahora es tiempo de oración! ¡En este momento no hay nada más importante para mí! ¡En este momento no hay nadie más importante para mí sino Dios”. Queridos hijos, consagraos a la oración con amor particular y así Dios podrá daros sus gracias. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 25 de septiembre de 1986
Queridos hijos, os invito a ayudar a todos con vuestra paz para que viéndola comiencen a buscarla. Vosotros, queridos hijos, vivís en la paz y no podéis comprender lo que significa no tenerla. Por eso, os invito a ayudar, con vuestra oración y con vuestras vidas, a destruir cualquier mal que haya en la gente y a descubrir el engaño del que se sirve Satanás. Orad para que la verdad prevalezca en todos los corazones. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 18 de septiembre de 1986
Queridos hijos, hoy también os agradezco todo lo que en estos días habéis hecho por mí. Y en particular, hijos míos, os doy las gracias en nombre de Jesús por los sacrificios ofrecidos la pasada semana. Queridos hijos, olvidáis que yo espero de vosotros sacrificios para ayudaros y para alejar a Satanás de vosotros. Por eso, nuevamente os invito a que ofrezcáis vuestros sacrificios con especial amor por Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 11 de septiembre de 1986
Queridos hijos, en estos días en que con mucha alegría estáis festejando la Fiesta de la Cruz, yo deseo que también para vosotros vuestra cruz se transforme en alegría. De modo especial orad, queridos hijos, para poder aceptar las enfermedades y los sufrimientos con amor, tal como Jesús los aceptó. Solo así podré daros con alegría las gracias y sanaciones que Jesús me concede. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 4 de septiembre de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a la oración y al ayuno. Sabed, hijos míos, que con vuestra ayuda puedo hacerlo todo y obligar a Satanás a que no siga instigando a nadie al mal y a que se aleje de este lugar. Satanás está al acecho, queridos hijos, de cada uno de vosotros. Quiere sobre todo perturbaros a todos en las cosas cotidianas. Por eso os invito, queridos hijos, a hacer que cada uno de vuestros días sea solo de oración y de total abandono en Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 28 de agosto de 1986
Queridos hijos, os invito a ser modelo para los demás en todo, especialmente en la oración y el testimonio. Queridos hijos, yo no puedo ayudar al mundo sin vosotros. Deseo que colaboréis conmigo en todo, aún en las cosas más pequeñas. Por eso, queridos hijos, orad de tal manera que vuestra oración sea una oración del corazón, y abandonaos totalmente a mí. Así podré enseñaros y guiaros en el camino que ha comenzado con vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 21 de agosto de 1986
Queridos hijos, os agradezco el amor que me demostráis. Vosotros sabéis, hijos míos, que os amo inmensamente y que cada día oro al Señor para que Él os ayude a comprender el amor que os estoy demostrando. Por lo tanto, queridos hijos, ¡orad, orad, orad! Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 14 de agosto de 1986
Queridos hijos, os invito a que la oración sea para vosotros un encuentro gozoso con el Señor. No puedo guiaros hasta que vosotros mismos no sintáis gozo en la oración. Deseo conduciros día tras día cada vez más a la oración pero no deseo forzaros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 7 de agosto de 1986
Queridos hijos, vosotros sabéis que os he prometido un oasis de paz pero no sabéis que junto al oasis está el desierto, donde Satanás acecha a cada uno de vosotros buscando tentaros. Queridos hijos, solamente con la oración podréis vencer toda influencia satánica en el lugar donde vivís. Estoy con vosotros pero no puedo privaros de vuestra libre voluntad. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 31 de julio de 1986
Queridos hijos, el odio engendra discordia y no ve nada ni a nadie. Os invito a que llevéis siempre la paz y la concordia dondequiera que estéis. Actuad siempre con amor. Que el amor sea siempre vuestro único medio de defensa. Con el amor convertid en bien todo lo que Satanás quiere destruir y tomar para sí. Solamente así seréis completamente míos y yo podré ayudaros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 24 de julio de 1986
Queridos hijos, estoy llena de alegría por todos los que os encontráis en el camino de la santidad, y os ruego que ayudéis con vuestros testimonios a todos los que no saben vivir en santidad. Por eso, queridos hijos, que vuestras familias sean el lugar donde nazca la santidad. Ayudad a que todos vivan la santidad, especialmente en vuestras familias. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 17 de julio de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a que meditéis por qué estoy desde hace tanto tiempo con vosotros. Yo soy la Mediadora entre vosotros y mi Hijo Dios. Por eso, queridos hijos, os invito a que viváis siempre con amor todo lo que Dios os pida. Queridos hijos, vivid con la mayor humildad los mensajes que os estoy dando. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 10 de julio de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a la santidad. No podéis vivir sin santidad. Por eso, con el amor, venced todo pecado, y superaréis, con amor, todas las dificultades que se os presenten. Queridos hijos, os ruego que viváis el amor en vuestros corazones. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 3 de julio de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a todos a la oración. Queridos hijos, sin oración no podéis sentir a Dios ni a mí, ni las gracias que os estoy dando. Por eso, os invito a que comencéis y terminéis el día con la oración. Queridos hijos, deseo guiaros día a día cada vez más a la oración, pero vosotros no podéis crecer porque no lo deseáis. Os invito hijitos, a poner siempre en primer lugar la oración. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 26 de junio de 1986
Queridos hijos, el Señor me ha permitido construir junto a Él este oasis de paz. Deseo invitaros a conservarlo siempre puro. Hay quienes con el desinterés destruyen la paz y la oración. Os invito a que deis testimonio y colaboréis con vuestras vidas a conservar la paz. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 19 de junio de 1986
Queridos hijos, en estos días el Señor me ha permitido concederos aún más gracias. Por eso, queridos hijos, deseo invitaros nuevamente a que oréis. Orad sin cesar y así os daré el gozo que el Señor me da a mí. Con estas gracias, hijos míos, deseo que vuestros sufrimientos se transformen en alegría. Soy vuestra Madre y deseo ayudaros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 12 de junio de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a comenzar a rezar el Rosario con fe viva. De este modo podré ayudaros. Vosotros, queridos hijos, deseáis recibir las gracias pero no oráis. No puedo ayudaros porque no os decidís a actuar. Queridos hijos, os invito a rezar el Rosario para que el Rosario sea un compromiso que cumpláis con alegría. Así comprenderéis por qué estoy desde hace tanto tiempo con vosotros. Deseo enseñaros a orar. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje 5 de junio de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a que os decidáis a vivir los mensajes que os estoy dando. Deseo que seáis activos en vivir y comunicar los mensajes. De modo especial, queridos hijos, deseo que todos vosotros seáis un reflejo de Jesús que ilumine a este mundo infiel que camina en tinieblas. Deseo que todos seáis luz para los otros y que deis testimonio de la luz. Queridos hijos, vosotros no habéis sido llamados a las tinieblas sino a la luz. Por lo tanto, vivid la luz en vuestras vidas. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 29 de mayo de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a que viváis en vuestras vidas el amor a Dios y al prójimo. Vosotros, queridos hijos, no podéis hacer nada sin amor. Por eso, hijos míos, os invito a que viváis el amor mutuo. Sólo así podréis amarme y aceptarme y amar y aceptar a todos los que vayan a vuestras parroquias. Todos recibirán mi amor a través de vosotros. Por eso, queridos hijos, os ruego que comencéis hoy mismo a amar con el fervor con que Yo os amo. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 22 de mayo de 1986
Queridos hijos, hoy deseo daros mi amor. Vosotros no sabéis, queridos hijos, cuán grande es mi amor, y no sabéis acogerlo. De diversas maneras os lo quiero manifestar, pero vosotros, queridos hijos, no lo reconocéis. Vosotros no comprendéis mis palabras con el corazón y, por eso, tampoco entendéis mi amor. Queridos hijos, aceptadme en vuestras vidas y así podréis aceptar todo lo que os digo y todo aquello a lo que os invito. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 15 de mayo de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a que me entreguéis vuestros corazones para que yo pueda cambiarlos y hacerlos semejantes al mío. Vosotros, queridos hijos, os preguntáis por qué no podéis hacer lo que os pido. No podéis porque no me habéis entregado vuestros corazones para que yo los cambie. Vosotros habláis pero no lo hacéis. Os invito a que hagáis todo lo que os digo, de esa manera yo estaré con vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
8 de mayo de 1986
Queridos hijos, vosotros sois los responsables de la transmisión de los mensajes. Aquí se encuentra la fuente de la gracia y vosotros, queridos hijos, sois las vasijas que transmiten esos dones. Por eso, hijos míos, os invito a cumplir este servicio con responsabilidad. Cada uno responderá en la medida de su propia capacidad. Queridos hijos, os invito a distribuir con amor los dones a lo demás y a no conservarlos para vosotros mismos. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Queridos hijos, os ruego que comencéis a cambiar la vida en vuestras familias. Que la familia sea la flor armoniosa que yo deseo ofrecer a Jesús. Queridos hijos, que cada familia sea activa en la oración. Deseo que un día se vean los frutos en la familia. Solamente así podré ofreceros a todos como pétalos a Jesús para la realización del plan de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 24 de abril de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a que oréis. Vosotros, queridos hijos, olvidad que todos sois importantes. Los ancianos de la familia son especialmente importantes. Urjirlos a la oración. Que todos los jóvenes sean testimonio con sus propias vidas para los demás y sean testigos de Jesús. Os suplico, queridos hijos, que comencéis a cambiar vosotros mismos por medio de la oración, y entonces sabréis lo que debéis hacer. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 17 de abril de 1986
Queridos hijos, vosotros estáis muy preocupados por las cosas materiales y, por eso, corréis el peligro de perder todo lo que Dios quiere daros. Os invito, queridos hijos, a pedir los dones del Espíritu Santo que ahora son necesarios para poder dar testimonio de mi presencia aquí y de todo lo que os doy. Queridos hijos, abandonaos totalmente a mí para que pueda guiaros en todo. Despreocupaos de las cosas materiales. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 10 de abril de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a que crezcáis en el amor. Una flor sin agua no crece normalmente. Así, también vosotros, queridos hijos, sin la bendición de Dios no podéis crecer. Todos los días debéis pedir la bendición para poder crecer normalmente y poder hacer las tareas con Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 3 de abril
Queridos hijos, deseo invitaros a que viváis la Santa Misa. Muchos de vosotros habéis experimentado la alegría y la belleza de la Santa Misa, pero también hay quienes no vienen de buena gana. Yo os he elegido, queridos hijos, y Jesús os da Sus gracias en la Eucaristía. Por lo tanto, vivid conscientemente la Misa y que cada venida os llene de alegría. Acudid con amor y acoged con amor la Santa Misa. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 27 de marzo, Jueves Santo
Queridos hijos, deseo agradeceros todos vuestros sacrificios e invitaros a un sacrificio más grande, el sacrificio del amor. Sin amor no podéis aceptarme, ni a mí ni a mi Hijo. Sin amor no podéis transmitir vuestras experiencias a los demás. Por eso, queridos hijos, os invito a que comencéis a vivir el amor en vuestros corazones. Gracias por haber respondido a mi llamada.
JUEVES SANTO
-
Mensaje del 20 de marzo de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a ser activos en la oración. Vosotros queréis vivir lo que os digo pero no lo lográis porque no oráis. Queridos hijos, os ruego que abráis vuestros corazones y comencéis a orar. Si lo hacéis, la oración se convertirá para vosotros en alegría. La oración no será aburrida porque oraréis por puro gozo. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 13 de marzo de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a vivir esta Cuaresma haciendo pequeños sacrificios. Gracias por cada sacrificio que me habéis ofrecido. Queridos hijos, en adelante vivid también así y ayudadme con amor a ofrecer vuestros sacrificios a Dios, y Él os recompensará. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 6 de marzo de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a abriros más a Dios para que Él pueda actuar a través de vosotros. En la medida en que os abráis, recogeréis los frutos. Deseo invitaros nuevamente a la oración. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 27 de febrero de 1986
Queridos hijos, vivid con humildad los mensajes que os doy. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 20 de febrero de 1986
Queridos hijos, el segundo mensaje para los días de Cuaresma es el de la renovación de la oración delante de la Cruz. Queridos hijos, os estoy dando gracias especiales y Jesús, desde la Cruz, os da dones especiales. Acogedlos y vividlos. Meditad la Pasión de Jesús y uníos a Jesús con vuestras vidas. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 13 de febrero de 1986
Queridos hijos, esta Cuaresma debe ser para vosotros un estímulo especial para el cambio de vida. Comenzad desde este momento. Apagad el televisor y dejad de lado las diversas cosas que no os son indispensables. Queridos hijos, os invito a la conversión personal. Este tiempo es para vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 6 de febrero de 1986
Queridos hijos, esta parroquia que he elegido es una parroquia especial y se distingue de las otras. Concedo grandes gracias a todos los que oráis con el corazón. Queridos hijos, yo doy los mensajes primero para los fieles de la parroquia y luego para todos los demás. Vosotros debéis ser los primeros en aceptar los mensajes y luego el resto. Vosotros seréis responsables ante mí y ante mi Hijo Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 30 de enero de 1986
Queridos hijos, hoy os invito a que todos oréis para que se realicen los planes que el Señor tiene para vosotros y todo lo que Él quiere hacer a través de vosotros. Ayudad a que los demás se conviertan, especialmente los que vienen a Medjugorje. Queridos hijos, no permitáis que Satanás se apodere de vuestros corazones y os volváis imágenes de Satanás y no mías. Os invito a orar para que podáis convertiros en testigos de mi presencia. Sin vosotros el Señor no puede llevar a cabo lo que ha planeado. El Señor ha dado a cada uno la libre voluntad y vosotros sois los que disponéis. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 23 de enero de 1986
Queridos hijos, os invito nuevamente a la oración del corazón. Si oráis con el corazón, queridos hijos, se derretirá el hielo en vuestros hermanos y desaparecerá toda barrera. La conversión será fácil para todos aquellos que quieran acogerla. Este es un don que vosotros debéis implorar para aquellos que están cerca. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 16 de enero de 1986
Queridos hijos, hoy también os invito a la oración. Necesito vuestras oraciones para que Dios sea glorificado a través de vosotros. Queridos hijos, os suplico que escuchéis y viváis mi invitación materna, invitación que os hago sólo en razón de mi amor por vosotros y a fin de poder ayudaros. Gracias por haber respondido a mi llamada.
-
Mensaje del 9 de enero de 1986
Queridos hijos, os invito a que ayudéis a Jesús con vuestras oraciones para la realización de todos los planes que Él está llevando a cabo aquí. Presentadle también vuestros sacrificios a Jesús para que todo suceda como Él lo ha planeado y Satanás no pueda hacer nada. Gracias por haber respondido a mi llamada”.
-
Mensaje del 2 de Enero de 1986
Queridos hijos, los invito a decidirse completamente por Dios. Les ruego, queridos hijos, que se entreguen totalmente a Él y así serán capaces de vivir todo lo que les digo. No les será difícil entregarse totalmente a Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado.
-
Mensaje del 2 de enero de 1986
Queridos hijos, os invito a decidiros completamente por Dios. Os ruego, queridos hijos, que os entreguéis totalmente a Él, y así seréis capaces de vivir todo lo que os digo. No os será difícil entregaros totalmente a Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada.

Arxiu
Missatges per vident
Donatius
Ajuda’ns a que el major nombre de persones pugui viure la experiència de l’Amor de Déu mitjançant els missatges de María.






